Estudiar en el exterior no es solo viajar: es aprender a verse diferente
25 de marzo de 2026
Estudiar en el exterior no es solo viajar: es aprender a verse diferente
Danna Valentina Ayala, estudiante de Lenguas Modernas – Universidad ECCI
Cuando decidí hacer mi intercambio académico en Brasil, no imaginaba que esa experiencia iba a cambiar no solo mi formación profesional, sino también mi forma de ver el mundo y a mí misma.
Viví en Ilhéus, en Bahía, un lugar tranquilo, seguro y lleno de vida, donde estudié en la Universidad Estadual de Santa Cruz (UESC). Desde el inicio, el nivel académico me retó. No era solo asistir a clases, era exigirme más, adaptarme a nuevas metodologías y entender que aprender también implica salir de la zona de confort.
Pero si algo realmente marcó mi experiencia fue el idioma. Aprender portugués no fue solo una herramienta académica, fue una puerta para conectarme con las personas, con la cultura y con mi propia carrera. Como estudiante de Lenguas Modernas con énfasis en administración en la Universidad ECCI, entender otro idioma desde la experiencia real le dio mucho más sentido a mi formación.
Con el tiempo entendí que un intercambio no se vive solo en el aula. Se vive en lo cotidiano: en los momentos en los que extrañas tu país y decides cocinar comida colombiana un domingo con amigos, en las conversaciones con personas de otras culturas, en los pequeños logros como entender una clase completamente en otro idioma o ganar un partido de voleibol con compañeros que antes eran desconocidos.
Brasil me enseñó también el valor de la diversidad. Compartí con estudiantes colombianos, argentinos y de otros países, lo que convirtió cada espacio en una oportunidad para aprender desde otras perspectivas. Además, la calidez de las personas hizo que adaptarme fuera mucho más fácil de lo que imaginaba.
Algo que me sorprendió fue la vida universitaria fuera de lo académico. Las “atléticas”, por ejemplo, crean comunidad, organizan actividades y hacen que la experiencia universitaria sea mucho más dinámica. Desde la primera semana, con actividades de integración, uno deja de sentirse extranjero y empieza a sentirse parte de algo.
Hoy entiendo que estudiar en el exterior no es solo cambiar de país. Es aprender a adaptarse, a confiar en uno mismo, a construir nuevas relaciones y a ampliar la mirada. Aprendi demasiado y sin duda recomendaria a los estudiantes o aspirantes, para que se atrevan a vivir esta experiencia con la certeza de que será una experiencia que les sumará nuevos conocimientos en su carrera profesional.
Sin duda, fue una experiencia que me marcó. No solo por lo que aprendí en clase, sino por todo lo que viví fuera de ella. Porque al final, un intercambio no solo transforma tu hoja de vida, transforma quién eres.